BIZIKOOPON: una cooperativa de vivienda para desarrollar un proyecto de vida comunitaria en el Casco Viejo gasteiztarra

“Somos un grupo de vecinas y vecinos que nos hemos juntado para desarrollar un proyecto de convivencia y que dé respuesta a la necesidad básica de vivienda. Para esto, hemos creado una cooperativa y queremos poner en práctica en el Casco Viejo el modelo de cesión de uso.”

Con estas palabras iniciales se nos está presentando al barrio la iniciativa “BIZIKOOPON”, animada e impulsada por cerca de una decena de personas vecinas del Casco a las que conocemos por uno de sus denominadores comunes: llevan bastantes años con una práctica de compromiso activo en muchas de las iniciativas populares y/o autogestionadas que se desarrollan en el barrio, y sus lazos con el Casco son algo que ponen en el centro del proyecto:

“Nuestras vidas están enraizadas en el Casco Viejo de Gasteiz. Aquí vivimos y nos sentimos parte del barrio. Queremos tener en cuenta las características y problemáticas del barrio y, en la medida de lo posible, aportar nuestro granito en la construcción de la comunidad vecinal.”

Valga este importante dato para que su propuesta consiga rápidamente despertar nuestro interés. Prestemos atención pues a lo que sobre su proyecto nos están contando. Por ejemplo, ¿qué es eso del “modelo de cesión de uso”?:

“La cooperativa se encarga de construir o rehabilitar un edificio y será propietaria de las viviendas. El edificio constará de pequeñas unidades de vivienda y de espacios de uso común. Cada una de nosotras aportará una cantidad de dinero inicial para formar parte de la cooperativa y una cuota mensual por el uso de la vivienda. No podremos ni comprar ni vender estas viviendas, serán propiedad de la cooperativa y nosotras las disfrutaremos. En esto se basa el modelo de cesión de uso.”

Pero ¿qué les lleva a estas personas que forman distintas unidades familiares a hacer este planteamiento y constituirse en cooperativa?:

“A través de la cooperativa hacemos una apuesta en favor de la propiedad colectiva. Queremos fomentar el valor de uso frente al valor de cambio. La cooperativa de vivienda garantiza el derecho al uso de la vivienda a la vez que impide hacer negocio con ella, si se establecen medidas para ello. La gestión de la vivienda y de los espacios comunes queda en manos de la cooperativa, que es una entidad sin ánimo de lucro y tiene un fin social. La cesión de uso es un modelo entre la compra y el alquiler, que estaría fuera del mercado especulativo.”

No obstante, de la mano de este planteamiento más global, el proyecto intenta tener en consideración también aspectos concretos que favorezcan una forma de convivencia que facilite la vida comunitaria, con especial atención a los cuidados:

“El proyecto que queremos desarrollar tendrá espacios de uso compartido que vayan más allá de las actuales unidades de convivencia, y que propicien la vida comunitaria. Por lo tanto, habrá pequeñas unidades de vivienda y espacios de uso común que nos den opción a colectivizar otros ámbitos de la vida, principalmente los cuidados.”

Cabe preguntarse si ésta es una idea original que se le ha ocurrido a este grupo de vecinas, o si hay experiencias conocidas y, sobre todo, que resultado han o están dando. A ello también nos responden:

“En países como Uruguay y Dinamarca, entre otros, este modelo tiene un amplio recorrido y en esas experiencias hemos basado nuestra propuesta, así como en proyectos más cercanos como La Borda, La diversa o Abaraska.”

Sobre la larga experiencia uruguaya ya hemos “charlado” en KTT en varias ocasiones (ver, por ejemplo, la entrada Cooperativas de viviendas por autogestión y ayuda mutua en Uruguay). En cuanto a a “La Borda” es una experiencia de “construir vivienda para construir comunidad”, que forma parte de un proyecto más amplio del que ya hemos hablado también en KTT: Cant Balló. En Catalunya también tiene lugar la experiencia de “La Diversa”, mientras que físicamente es bastante más próxima la donostiarra experiencia de Abaraska.

No son pocos los riesgos y los retos que asumen quienes impulsan BiziKoopOn, y no nos referimos principalmente a los económicos. Ahí están los riesgos de caer en contradicciones: que se convierta en un proyecto elitista, sólo accesible a determinadas economías, y que arrastre con ello un cierto efecto “gentrificador” sobre el barrio; que las relaciones que se establezcan con las instituciones sirvan para que éstas utilicen el modelo para ensalzarlo, ponerse la medalla correspondiente y al mismo tiempo utilizarlo como ariete contra quienes practican la okupación; que sea protagonizado por un perfil muy determinado de vecindario (ideologizado, blanco, euskaldun, en situación de no exclusión social)… y un largo etcétera más. Reproches que principalmente les vendrán desde quienes mostramos nuestra coherencia ideológica al mismo tiempo que en la vivienda (como en tantas otras cuestiones) practicamos la incoherencia absoluta de la propiedad o el alquiler, y de un modo de vida en nuestras viviendas, calificable de cualquier cosa menos de convivencia o comunidad vecinal.

Nos consta que ellas y ellos lo saben, de hecho, entre las palabras que aparecen en el cartel que encabeza esta entrada (y con el que invitan a su presentación pública al barrio) aparecen con claridad “kontraesanak” eta “gatazkak” (contradicciones y conflictos).

Pero en KTT tenemos claro que el camino que vayamos construyendo para transformar la realidad y conseguir avanzar hacia una verdadera comunidad vecinal autogestionada del Casco, no es una línea recta, y que probablemente estará repleto también de los aciertos y errores que nos ayuden a descubrir cómo construir el camino adecuado. Pero para acertar en la construcción de ese camino, lo que es imprescindible es el movimiento. Hace tiempo que entre cada vez más gente de los centenares de personas que compartimos experiencias autogestionadas y/o comunitarias en el Casco se está haciendo un esfuerzo por llevar esas prácticas a nuestras vidas cotidianas, y la vivienda y la relación vecinal son (o deberían ser) sin duda dos de los pilares de nuestra vida cotidiana.

Quienes apostamos por esa forma de transformar el mundo, sabemos que la forma de conseguirlo no es esperando a que nadie lo haga por nosotras, sino construyendo esa transformación con nuestros propios actos. Aquí y ahora. Cada cuál en el ámbito o lo ámbitos que pueda. Esta iniciativa es una prueba más de ese convencimiento de la necesidad de salirse de la ruta que nos tienen marcada. Y es un propuesta novedosa con indudables componentes atractivos para la comunidad vecinal. Los riesgos y retos son muchos, es verdad, pero estamos convencidas de que la aventura del construir-transitar nuevos senderos va a ser enriquecedora. No sólo porque de los errores también se aprende, sino porque como conocemos y confiamos en estas osadas vecinas, estamos seguras que van a ser las primeras en abordar todas las cuestiones con imaginación y, sobre todo, empeño en saber evitar las piedras en el camino, sorteándolas o si es preciso echándolas a un lado, por grandes que sean.

Mila esker saiakera martxan jartzeagatik, zuen “bidaiarekin” guztiok paisaia berriak ezagutzeko aukera izango dugu. Bide horretan topatuko dituzuen harriak mugitzeko gure indar txikiak baliogarriak bazaizkizue, badakizue non gaituzuen. Ongi etorri BiziKoopOn!!!

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